Me permito una de copia y pega por eso de que los derechos intelectuales -ahí queda, Sgae- son de la que suscribe. Os paso un artículo que hemos publicado hoy en www.elconfidencialdigital.com y que por lo menos espero os haga pasar un buen rato...
Las tribulaciones de un conductor en su lucha con los ‘parquímetros de Gallardón’: “si quiere evitar multas de aparcamiento, ponga el ‘warning’ o déjelo en doble fila”
Ni el atasco, ni las obras del ‘Plan E’, ni el afán recaudatorio vía parquímetros se han ido de vacaciones. Conozca las tribulaciones a las que se enfrentan los conductores madrileños que intentan burlar las multas de ‘los parquímetros de Gallardón’.
“La culpa del caos circulatorio la tienen los conductores de fuera, a los que nunca les llegan las multas, por cierto”. Así de tajante explica a El Confidencial Digital un controlador del SER (Servicio de Estacionamiento Regulado) por qué “está aumentando la presión para recaudar” por esta vía.
Varios controladores reconocen a ECD que “desde hace un par de meses nos exigen que pasemos más a menudo” por los respectivos recorridos de vigilancia. Y es que, según los datos que manejan en el consistorio de la capital, de los ingresos que se han estimado obtener por sanciones de tráfico, la mayor parte de ellos corresponden al Servicio de Estacionamiento Regulado.
En 2008, estaba previsto que se interpusieran 2,8 millones de sanciones por aparcamiento o lo que es lo mismo: más de 7.600 al día o 319 a la hora. Además, el Ayuntamiento ha modificado el servicio y ha subido la tarificación, de forma que se pagará más por menos tiempo en hora punta. Concretamente, aparcar en zona azul es un 4,6% más caro que el año pasado y de un 5% en la verde en función del sistema de ‘horas punta y horas valle’.
Pues bien, en estas fechas, en las que el tráfico y las consecuentes dificultades para aparcar en la calle suelen amainar, las obras del ‘Plan E’, los recortes en el presupuesto familiar para las vacaciones y el “afán recaudador” no han mejorado, según fuentes cercanas a las empresas concesionarias de este servicio. Prueba de ello, situaciones que ocurren cada día, como la que resume a continuación:
Viernes de julio,10:00 de la mañana en una céntrica calle de Madrid
“A mí qué me cuenta, si quiere evitarse la multa, ponga las luces de emergencia o deje el coche en doble fila”. Ésta es la contestación que recibió un conductor madrileño de uno de los controladores del SER madrileño.
El destinatario de esta curiosa sugerencia fue un conductor madrileño que, tras tardar menos de cinco minutos en aparcar, acercarse a un cajero cercano, sacar dinero, lograr cambio para poner el tique y volver a su vehículo, se encontró con que “habían tardado cuatro minutos exactos en calzarle la multa”.
El dueño del coche, se acercó ‘papelito en mano’ al controlador de parquímetros que había registrado la sanción para explicarle la situación y solicitarle que por favor anulara la multa, ya que él había apagado el estacionamiento. El diálogo que se produjo al lado del ‘parquímetro de la discordia’ fue el siguiente:
-- “Buenos días, mire acabo de aparcar como usted ha visto y he tenido que acercarme a un cajero a sacar dinero y luego a cambiarlo porque el parquímetro no acepta ni monedas ni tarjeta de crédito (le señala su recorrido, no mayor de 150 metros) y me he encontrado con que ya tenía la multa. La sanción es de las 10:06 AM y el tique que he sacado es de las 10:04, ¿me hace el favor de anularla?”.
-- “Haberlo puesto antes”.
--“Le estoy diciendo que he tenido que ir a sacar dinero y a buscar un sitio en el que me cambiaran….además, la multa son 90 euros por “aparcar sin el distintivo ordinario en zona de aparcamiento regulado” cuando, como puede comprobar por las horas, sí que había sacado dicho resguardo”.
-- “A mí qué me cuenta, yo no tengo porque creer que usted ha ido a por dinero para el tique a la hora que dice.”
--“Le digo que la hora la ponen ustedes, en la multa y el recibo del parquímetro, es más, puedo enseñarle el recibo del cajero para que vea usted que ha sido cuestión de minutos”. “Lo único que quiero es anularla, no me importa pagar otros tres euros a pesar de tener el tique, pero los noventa de la multa sí que no”, ofrece todavía amable el conductor.
--“Bueno, pues si no le importa pagar la reclamación, páguela y espere, si le mandan la notificación a casa reclame y a ver si tiene suerte”.
--“¿Perdone? ¿Me está diciendo que además de pagar el estacionamiento y una anulación de una multa injustificada aún me pueden pasar el cargo de esa misma multa? Me parece un atraco a mano armada”.
-- “Lo es, pero a mí no me lo cuente, dígaselo a Gallardón, o mejor aún a los funcionarios de movilidad, que al alcalde si le llega el dinero, los parquímetros se le olvidan”.
--El conductor no da crédito e insiste “me hace el favor de mandar la anulación de la denuncia desde su máquina por favor”.
-- “Ya le he dicho que las anulaciones las tramitan desde el Ayuntamiento, además, no se queje tanto que en Madrid es mucho más barato que en Barcelona”.
--El estupor de su interlocutor va en aumento.
--“Es más, si quiere reclamar, reclame que no va a servir de nada, aquí la culpa es de los conductores que no son de Madrid, que tiran el coche donde quieren y les da igual porque nunca les llegan las multas. Eso sí, como le multen a alguien con coche de Madrid, llegan perfectamente, se lo aseguro”.
-- “Mire, a mí me da igual lo que hagan los demás, pero me parece increíble que multe a alguien que ha hecho las cosas bien y ha pagado religiosamente”.
--“Efectivamente, le tiene que dar igual lo que hagan los demás. Es más, la próxima vez no ponga el tique, deje las luces de emergencia puestas o aparque en doble fila y así no le caerá ninguna multa, a no ser claro, que alguien llame a la grúa”.
viernes, 17 de julio de 2009
miércoles, 10 de diciembre de 2008
La crisis no es país para viejos
No cabe duda de que la protagonista de todo lo que se publica, se oye, se lee, se ve, se comenta, se sufre, se pierde -y se gana- en los últimos meses, es la crisis económica.
Todos conocen a alguien que ha perdido su trabajo, o que tiene un familiar en estas circunstancias.
Muchos recorren de memoria el viacrucis de la búsqueda de empleo: restaurantes, centros comerciales, ett, oficinas municipales de empleo, send send send como loco para hacer llegar el currículum a cualquier esquina recóndita que cuelgue el cartel blanco de "se busca....razón aquí".
Pero son menos los que de verdad se aprietan el cinturón y se convencen de que no verán las gambas más que en los anuncios del Corte Inglés o de que no probarán la Wii más que en la casa del amigo afortunado. Menos aún los que se cuentan entre los 'taitantos' que otrora encarnaran tantas generaciones con nombre de proyecto de laboratorio: la 'x', la 'y', los 'yuppies', los 'jasp', los del baby boom del pasado y el 'baby qué' del presente.
Y es que la crisis, esta crisis, no es país para viejos, como dirían los oscarizados 'Cohen' -ahí va otra sugerencia de gentilicio generacional -, sino territorio abonado para los más jóvenes.
Esos que no hemos conocido la ley del ahorro más allá del viaje de turno o el fin de semana memorable. Todos aquellos a los que la letra de la hipoteca, el plan de pensiones o lo de pagar a tocateja nos suena aún a leyenda urbana. Y no por falta de ganas, precisamente, sino de oportunidades. Oportunidades de arrimar el hombro, de hacernos cargo de que vienen años de pasarlas canutas y de que se acabó el chollo del plástico de banda magnética e intereses en el banco.
Mucho me temo que somos precisamente nosotros, estas 'ratillas de laboratorio', las que vamos a vernos en el meollo del ensayo clínico de 'error/¿acierto?' de estas soluciones anti-crisis del todo a cien.
Sí, del todo a cien: cien euros, ciena años para pagar lo que te prestan; cien becas, cien millones de solicitantes; cien ofertas de empleo, 'ciento y la madre' en las dinámicas de grupo; cien millones a los bancos e inmobiliarias; cien mil bombardeos publicitarios de lo bueno que es que los demás nos gastemos lo poco que queda en consumir, no vaya a ser que venga abajo la economía sin las ayudas 'públicas' -de los mendas, vamos-.
Aprovecho este chorreo mental, pataleta virtual si lo prefieren, para lanzar un SOS a los de la ceja, la bandera nacionalista, la estrambótica radiofónica mañanera y su partner nocturno-televisivo;para los que se dedican a viajar por medio mundo y parte de las fosas ya caducas de una historia que se empeñan en re-memoriar, que no recordar y que a nadie beneficia más que a quien ostentan las medallas, los títulos honorarios y los doctoris causa honorífica del pelotilleo de rancio abolengo.
Acudir a las prejubilaciones, EREs, deslocalizaciones, ayudas sociales sin ton ni son, tours diplomáticos sinsentido más allá del autobombo o ministerios inútiles que se reproducen por doquierno ayudan, sino que lastran. Más incluso si se tiene en cuenta que todas las iluminaciones antyi-recesión a las que asistimos cada día no son más que parches caducos: muy bien las bombillas verdes, pero sería más útil abaratar los transportes públicos y mejorar las conexiones para motivar al currito a usarlos y no tirar de coche. Estupenda la promoción de vivienda joven, mejor aún si se recordara que un mileurista somos todos y que es una utopía primero acceder a los sorteos, cumplir los requisitos y con los pagos: señores, un alquiler de 700 euros por 34 metros cuadrados no es un chollo, es una necesidad creada....Y así, colorín colorado...pero sin perdices, sino conejo, que por estas fechas es lo más...¿apetecible?
Todos conocen a alguien que ha perdido su trabajo, o que tiene un familiar en estas circunstancias.
Muchos recorren de memoria el viacrucis de la búsqueda de empleo: restaurantes, centros comerciales, ett, oficinas municipales de empleo, send send send como loco para hacer llegar el currículum a cualquier esquina recóndita que cuelgue el cartel blanco de "se busca....razón aquí".
Pero son menos los que de verdad se aprietan el cinturón y se convencen de que no verán las gambas más que en los anuncios del Corte Inglés o de que no probarán la Wii más que en la casa del amigo afortunado. Menos aún los que se cuentan entre los 'taitantos' que otrora encarnaran tantas generaciones con nombre de proyecto de laboratorio: la 'x', la 'y', los 'yuppies', los 'jasp', los del baby boom del pasado y el 'baby qué' del presente.
Y es que la crisis, esta crisis, no es país para viejos, como dirían los oscarizados 'Cohen' -ahí va otra sugerencia de gentilicio generacional -, sino territorio abonado para los más jóvenes.
Esos que no hemos conocido la ley del ahorro más allá del viaje de turno o el fin de semana memorable. Todos aquellos a los que la letra de la hipoteca, el plan de pensiones o lo de pagar a tocateja nos suena aún a leyenda urbana. Y no por falta de ganas, precisamente, sino de oportunidades. Oportunidades de arrimar el hombro, de hacernos cargo de que vienen años de pasarlas canutas y de que se acabó el chollo del plástico de banda magnética e intereses en el banco.
Mucho me temo que somos precisamente nosotros, estas 'ratillas de laboratorio', las que vamos a vernos en el meollo del ensayo clínico de 'error/¿acierto?' de estas soluciones anti-crisis del todo a cien.
Sí, del todo a cien: cien euros, ciena años para pagar lo que te prestan; cien becas, cien millones de solicitantes; cien ofertas de empleo, 'ciento y la madre' en las dinámicas de grupo; cien millones a los bancos e inmobiliarias; cien mil bombardeos publicitarios de lo bueno que es que los demás nos gastemos lo poco que queda en consumir, no vaya a ser que venga abajo la economía sin las ayudas 'públicas' -de los mendas, vamos-.
Aprovecho este chorreo mental, pataleta virtual si lo prefieren, para lanzar un SOS a los de la ceja, la bandera nacionalista, la estrambótica radiofónica mañanera y su partner nocturno-televisivo;para los que se dedican a viajar por medio mundo y parte de las fosas ya caducas de una historia que se empeñan en re-memoriar, que no recordar y que a nadie beneficia más que a quien ostentan las medallas, los títulos honorarios y los doctoris causa honorífica del pelotilleo de rancio abolengo.
Acudir a las prejubilaciones, EREs, deslocalizaciones, ayudas sociales sin ton ni son, tours diplomáticos sinsentido más allá del autobombo o ministerios inútiles que se reproducen por doquierno ayudan, sino que lastran. Más incluso si se tiene en cuenta que todas las iluminaciones antyi-recesión a las que asistimos cada día no son más que parches caducos: muy bien las bombillas verdes, pero sería más útil abaratar los transportes públicos y mejorar las conexiones para motivar al currito a usarlos y no tirar de coche. Estupenda la promoción de vivienda joven, mejor aún si se recordara que un mileurista somos todos y que es una utopía primero acceder a los sorteos, cumplir los requisitos y con los pagos: señores, un alquiler de 700 euros por 34 metros cuadrados no es un chollo, es una necesidad creada....Y así, colorín colorado...pero sin perdices, sino conejo, que por estas fechas es lo más...¿apetecible?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)